No había querido estar en el computador, menos en 20six, porque aún tengo rabia de que me hayan perdido las fotos (y comenzar a linkearlas y renovarlas una a una es un trabajo que NO me dare). La verdad es que he salido mucho, por lo que escribir no se me antojaba...
Domingo 11: Especial Depeche Mode
No me pregunten por qué era feriado el lunes que pasó, pues no tengo idea. La cosa es que nos enteramos que había un especial de Depeche y nos entusiasmó de inmediato a salir. Llegamos y la fila era enorme, no tanto porque hubiese mucha gente adentro, sino que por la lentitud del proceso compra entradas/ pasar ticket/revisión. Entre la gente había un tipo igual (igual) a Morrisey, por supuesto que no lo habría visto de no ser porque me insistieron en que mirara y tuve que ponerme los lentes para poder opinar. Ya, eso fué un dato demasiado extra, lo seé, asi que continúo: entramos, pista central sonando "John the revelator". El "Playing the Angel" es un disco que me ha gustado muchísimo. Me puedo arriesgar a decir que está a la altura del Ultra, asi que mientras sonaba yo bailaba incluso antes de dejar las cosas (chaquetas y ropa varia). Luego de un rato comenzaron a tocar un new wave bastante fome, asi que nos cambiamos de pista. Conociendo como son los especiales en la blondie, sabiamos que nuevamente pondrían Depeche a las 2 a.m., por lo que estuvimos en la otra pista hasta esa hora.
De vuelta en la pista central, todo seguía igual hasta que se nos instaló al lado (al lado!) una pareja que en cosa de un segundo estaba atracando junto a mi pie. Me cargan las parejas atraconas, me dá entre pudor y asco ver que la gente se toquetea en público, además que no sabes si va a pasar a otra cosa. Alguien podría decir: "pero hubieses mirado hacia otro lado", contesto que eso era imposible, pues todas nuestras pertenencias estaban junto (y debajo) de la parejita. Después de dos canciones y cuando ya se estaban acomodando en nuestros abrigos los quedé mirando y les grité: "hey! cortenla... ¿o creen que les pusimos nuestra ropa de camita?". Se incorporaron y siguieron junto a nosotros, pero ahora de manera más decente, finalmente se fueron. No cacho qué pasa con la gente que va a la "disco" a generar conquistas. Les falta poco para tener amarradas las armas en el cinturón, junto a su uniforme camuflado. Un tipo bailaba con la Marga, se le notaban las ganas de engrupir. Le soltó unas líneas macabras del calibre: "estoy enamorado de ti" (ojo, luego de 2 canciones ), "sé que quieres darme un beso" y, finalmente (la mejor), para cuando nos ibamos "¿has estado en un motel? -"no", contestó ella- ... "¿te gustaría ir?". Super romántico el tipo!, fino, directo; con comentarles que antes de esa frase me preguntó cómo se llamaba mi amiga. Ni siquiera sabia el nombre!!! Si son unos animalitos. Lo peor es que él creía que realmente le iba a resultar un discurso así. Tal vez con una ebria extremadamente necesitada, pero con alguien que tenga más de 3 neuronas funcionando... ¿realmente esperan que les digan "oh si vamos!"?. Pfffffffffffffff.
Miercoles 14: Cumpleaños Cristián
Cristián es un amigo de Seba que ayer cumplía 44 años, nos invitó a su casa para celebrar un ratito. Lo primero que ocurre al tocar el timbre es que la Bety ladra, como buen perro chico, hasta aburrirse o encontrar cariño. Lo segundo es que Cris te da un abrazo enorme, pero de los de verdad, no esos con la cara hacia el lado como pensando "qué lata". Los amigos de Cris sabían más de maquillaje que yo, y estaban mejor vestidos que yo; aunque les gustaron mucho mis accesorios y se despidieron con un "chao linda" que siempre es bien recibido. Comimos pizza y torta y, lamentablemente, una empanadita que supuestamente era de espinaca... y tenía carne (por suerte había una chica muy simpática -de la que no recuerdo el nombre, para variar- que me dijo que ella podía comersela, y asi no se notaba). Da rabia cuando les dicen que un producto es algo y después sucede que no lo es, por eso nosotros les preguntamos hasta el cansancio a los vendedores qué contiene. "No comen carne...qué fome".
En fin... Mucha conversación, muchos pelos de la Bety repartidos en el chaleco de Seba, aprobación absoluta y total al abrigo verde que me puse luego de haber hecho la basta en la tarde, descubrimiento de cuánto puede abrigar una bufanda gruesa y besos de despedida a todos con un "fué un gusto".